CIENCIAS NATURALES Y EDUCACIÓN AMBIENTAL IENSA

lunes, 7 de septiembre de 2020

Evaluación crítica de la calidad del ejercicio docente desde la virtualidad

 

El sistema educativo se ha transformado globalmente en la contemporaneidad. Se ha impuesto la educación como una mercancía que se vende a los consumidores, como cualquier otro producto, a través de esa fábrica de conocimiento llamada universidad, subordinada al mandato de los mercados y los bancos. El modelo de universidad “mercantil” como le denomina Vega Cantor, ha venido imponiéndose en la sociedad, el estado ha participado cuando privatiza las universidades y determina esta acción, como política, en tal sentido, el conocimiento, entonces, deja de ser un patrimonio común de la humanidad y la mercantiliza al tener que pagar si se quiere sacar provecho de ella. La universidad ha visto opacada su misión al ser asumida como empresa productiva. No hay dudas que las universidades están en medio de una crisis por la intervención de la política mezquina y corrupta del estado, que en últimas, termina decidiendo el camino que deben seguir, a través de normas o decretos transitorios, regulando el trabajo académico, reduciendo la inversión, la contratación, etc. Desdibujando la tarea principal de ser centros de producción de conocimiento y más en el contexto actual donde deben privilegiarse, la productiva académica e investigativa para que puedan seguir siendo respetadas y reconocidas como espacio de saber. 

Otro elemento importante que está transformando el objeto de las universidades, es la presencia de nuevos modelos de enseñanza mediados por las TIC, el E-Learning, que supone toda una revolución para el mundo académico, permitiendo a las instituciones de educación superior contar con un mayor número de estudiantes con una misma aplicación; los estudiantes pueden llevar su propio ritmo de aprendizaje y reducir el tiempo de su formación; combinando diversos recursos auditivos, visuales y audiovisuales; y desarrollando interacciones entre profesores y estudiantes como con los contenidos didácticos. El B-Learning, es una tendencia relativamente reciente y hace referencia al aprendizaje combinado y, efectivamente, se trata de una combinación de entornos virtuales y físicos en el proceso de aprendizaje. Además del uso de metodologías tradicionales y de las TIC, el E-learning y el B-learning constituyen una mezcla de enfoques pedagógicos desarrollando la eficacia y las oportunidades de socialización de los participantes con los avances tecnológicos que ofrece el aprendizaje en línea. 

Los Diseños Instruccionales, también son un nuevo concepto que cobra gran interés en estas nuevas perspectivas educacionales, al ser la carta o la ruta que guiará al estudiante en estas propuestas, constituyendo o reemplazando las planeaciones de las clases. 

Diseños instruccionales, E-Learning y B-Learning, son conceptos y procesos educativos relativamente nuevos que han entrado a revolucionar la enseñanza, las TIC son las herramientas o los medios que han facilitado estas transformaciones. El diseño instruccional (ID) que está estrechamente relacionado con la tecnología educativa, definida en términos de la aplicación del conocimiento científico al diseño sistemático de sistemas de aprendizaje será el primer tema en el que se centrará este análisis. 

“El diseño instruccional es el proceso sistémico, planificado y estructurado que se debe llevar a cabo para producir cursos para la educación presencial o en línea, ya sea a nivel formativo o de entrenamiento, módulos o unidades didácticas, objetos de aprendizaje y en general recursos educativos que vayan mucho más allá de los contenido”1 partiendo de esta definición que propone Mónica Agudelo, se debe entender que el DI está constituido por una serie de pasos, que garantizan el “orden” de un contenido o unidad didáctica a desarrollar por los estudiantes, para el caso particular, centraré el análisis dentro de uno de los modelos de diseño instruccional y que se asemeja un poco a lo que se está haciendo en la IE Pedro Luis Álvarez Correa (IEPLAC) del municipio de Caldas, Antioquia; el modelo (ADDIE) Análisis, Diseño, Desarrollo, Implantación y Evaluación. En el marco de la contingencia que se ha presentado por efecto de la pandemia ocasionada por el Covid-19, muchas instituciones educativas se han visto en la necesidad de transformar sus prácticas pedagógicas regulares por unas que permitan el acercamiento de la escuela a los estudiantes que se encuentran en aislamiento obligatorio. En este sentido la (IEPLAC) ha decidido, por acuerdo, presentar contenidos curriculares que permitan el abordaje de las competencias ciudadanas desde las áreas del conocimiento, esta decisión obedece a la invitación que hace el MEN de flexibilizar el currículo y de no trasladar la escuela a la casa con todos esos contenidos específicos de cada área. (Análisis). De igual forma se establece acoger la estrategia pedagógica de las Unidades de Aprendizaje Integrado UAI como elemento que permite articular el currículo y presentar una opción de trabajo pedagógico tanto para maestros como para estudiantes. Las UAI se asumen como un conjunto de actividades organizadas pedagógicamente alrededor de un eje articulador e integrador de aprendizajes, con el fin de contribuir a la formación integral de los estudiantes, (Diseño). Se procede a realizar el trabajo por ciclos; es decir, crear unidades para los grupos 6 y 7, 8 y 9 y 10 y 11, y se proponen, para el ciclo 6 y 7, los temas: Pandemias, globalización y Bioética, de los cuales se crearon documentos integradores, cada unidad debe desarrollarse por parte de los alumnos en un período de tres semanas, y, por núcleos interdisciplinares, se deben definir cinco actividades para trabajar con el documento que se construyó, esta etapa está centrada en la organización del equipo docente interdisciplinario, su consolidación y la formulación de la UAI que será implementada en conjunto. Requiere que el establecimiento destine algún tiempo para la planificación de actividades. El equipo docente interdisciplinario no debería exceder cuatro disciplinas, con el propósito de facilitar la coordinación de intereses y de espacios comunes de trabajo. Estas UAI se suben a Microsoft Teams, el colegio primero utilizó la versión gratuita y luego compró una licencia que está activa hasta diciembre, en la plataforma de Microsoft se disponen las unidades en la sección de tareas y se determinan los tiempos y los criterios de evaluación de la misma, se construyen rúbricas según las actividades a desarrollar, (mapas mentales, escritos, historietas, ensayos, cuadros de frecuencias entre otras), (Desarrollo). Una vez que el estudiante tiene la UAI disponible para desarrollarla, se programan tres encuentros sincrónicos semanales de una hora y media, en este espacio se hacen asesorías sobre las actividades, se les pide a los alumnos ir socializando avances, dificultades en el proceso, etc. Las actividades se le entregan al alumno por secciones de cinco actividades semanales y los tiempos de entrega de entrega se programan igualmente por sección semanal, también se toman en consideración los tiempos en los que el alumno entrega cada sección y, aunque se dispone de un tiempo definitivo de tres semanas para hacer devolución de toda la UAI, se tiene en cuenta si él hace entrega semana a semana. Con la primera UAI se detectaron los desaciertos que se tuvieron con la estrategia, por lo que hubo que hacer varios ajustes para la segunda, entre ellas, que las UAI no tuvieran tantos hipervínculos, que el documento integrador facilitara el trabajo a desarrollar, que las instrucciones de las actividades fueran lo suficientemente claras y precisas y que los criterios de evaluación y lo que se esperaba del alumno estuviera explicito desde el principio, por increíble que parezca, no se pensó en la evaluación, más allá de una revisión generalizada de las tareas propuestas, (Implementación). El objetivo de esta etapa, es la puesta en marcha conjuntamente por el equipo docente en los espacios y horarios acordados en la institución educativa. Requiere de la coordinación permanente del equipo de trabajo para ir evaluando su desarrollo e incorporando los ajustes que se estimen convenientes. En la IEPLAC se determina que el director de grupo ejercerá funciones de tutor y asume todas las sesiones sincrónicas con el grupo a cargo. La última fase del modelo ADDIE es la (Evaluación) y la institución la asume como un proceso continuo, participativo y formativo, organizado en torno a una serie de preguntas: 

“a) Evaluación inicial: ¿qué saben los estudiantes sobre el tema?, ¿cuáles son sus hipótesis y referencias de aprendizaje?, ¿qué preguntas se formulan? 

b) Evaluación de proceso: ¿qué están aprendiendo?, ¿cómo están organizando sus portafolios, sus registros?, ¿cómo resuelven los problemas y conflictos que se presentan en el aislamiento?. 

c) Evaluación de resultado: ¿qué han aprendido los estudiantes en relación con las propuestas iniciales?, ¿se logró una comprensión sólida de la disciplina y una comprensión integrada?, ¿son capaces de establecer nuevas relaciones?, ¿qué aprendió el equipo de trabajo docente?”2

La evaluación tiene en este sentido varias fases e incluye los elementos de Coevaluación y autoevaluación, desde que se entrega el material de trabajo se empieza a evaluar el progreso del estudiante, desde las interacciones con la plataforma, hasta las preguntas iniciales que se hace con el documento, las asistencias a la plataforma, las participaciones durante los encuentros sincrónicos, las normas de convivencia y respeto dentro de este “nuevo” espacio académico. 

Como se ha podido notar, los modelos pedagógicos, las universidades, los enfoques y paradigmas educativos se han transformado, aprovechando la potencia que ofrecen las TIC, falta mucho camino por recorrer y avanzar en estos cambios, sin embargo, lo poco que se ha avanzado, se ha hecho con seriedad, sin descuidar el soporte teórico y pedagógico que sustenta las nuevas intervenciones y prácticas pedagógicas; la universidad, como centro de producción de conocimiento e investigación, deberá asumir el liderazgo en los procesos de inclusión de las TIC en la academia, para poder sostenerse y ser competitiva tanto en lo educativo como en lo productivo. 

Por: Boris Vargas Torres, Mg. en Educación.

1 Agudelo, M. (2009). Importancia del diseño instruccional en ambientes virtuales de aprendizaje. 


2 Protocolo asumido por la IEPLAC en Consejo académico, basado en el análisis de los documentos: http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL005894.pdf




El futuro de las universidades de investigación



¿Sigue siendo válido el modelo de universidades intensivas en investigación a principios del siglo XXI? 

Desde los inicios de la universidad de Berlín, la visión de Wilhelm von Humbolt fue la de concebir un espacio en el que cohabitaran la investigación y la educación, y desde ese momento las universidades europeas se convirtieron en los principales centros de investigación y educación en el mundo por más de 200 años. Este modelo europeo sirvió para que otras universidades en EEUU hicieran también sus propios avances. 

Hoy por hoy las universidades estadounidenses lideran a nivel mundial procesos de calidad en investigación y educación, esto debido a varios factores, principalmente el alejamiento de la economía basada en manufacturas por aquellas basadas en el conocimiento y la investigación científica. 

Estoy de acuerdo en que sigue siendo válido el modelo de las universidades de investigación, este permitió la consolidación de grandes procesos que hicieron que Europa se destacara siendo líder educativo e investigativo, además, pienso que las universidades deben fortalecer y apoyar a las sociedades con producciones que favorezcan la economía, desde sus investigaciones. Ahora bien, es importante que la universidad sea innovadora y pueda adaptarse a los cambios que propone la misma globalización, en ese sentido deben hacer alianzas con la empresa, privada o pública y usar todo el potencial que tienen para compartir sus conocimientos. 

En las palabras de Paul Horn, uno de los participantes, la definición misma de "universidad" incluye tanto la enseñanza como la investigación. Si bien hay algunas universidades que investigan menos que otras, creo que la enseñanza mejora cuando los profesores también participan en programas de posgrado y trabajos de investigación. 

Los representantes de estas organizaciones que se tuvieron en cuenta para este estudio perciben que la educación y la investigación mejoran cuando van de la mano, argumentando que la educación estimula la creatividad y el entusiasmo de los maestros por la investigación. La teoría económica, por otra parte, sugiere que la enseñanza y la investigación son complementarias. Debido a que utilizan muchos de los mismos recursos, instalaciones y personal, la producción que se genera por el conjunto educación e investigación es más eficiente que la producción de cada uno por separado. En la enseñanza, la investigación es, por una parte, útil para profundizar y reforzar el conocimiento en una disciplina determinada y, por la otra, refuerza el mismo proceso de enseñanza-aprendizaje.1

La relación positiva entre investigación y educación en la tradición de Humboldt es respaldada por el personal académico. Al mismo tiempo, múltiples estudios no muestran esa relación. Sin embargo, la literatura en general sugiere que involucrar a los estudiantes en formas de aprendizaje activo, tiene efectos positivos en el desarrollo de sus conocimientos. 

Existen otros estudios como los que ha realizado Ronald Barnett2 quien propone que la enseñanza y la investigación son incompatibles, argumentando que una le roba espacios y recursos a la otra y, mientras el maestro se dedica a investigar descuida la enseñanza y viceversa, en EEUU esta organización y fragmentación ya existe para algunas universidades, particularmente creo que esta división no favorece a la educación y sí a la investigación, en el tema de este análisis la preocupación gira en torno a la calidad de la educación con la participación de los estudiantes en procesos investigativos. 

Con estos argumentos, nuevamente insisto, en que son válidos los modelos de universidades intensivas en investigación, este modelo, de lejos, seguirá aportando estudios y transformaciones en la sociedad. Sin embargo, las investigaciones deben servir, en primer lugar, a las demandas de la sociedad y no exclusivamente a intereses corporativos. Por otra parte, sin invertir en educación superior no se alcanza ni se mantiene la excelencia y la competitividad en la sociedad del conocimiento. 

Por: Boris Vargas Torres, Mg. en Educación.

1 Gutiérrez-Samperio C. (2006). La docencia e investigación en medicina. Rev Med del Centro.1:12-9. 


2 B ARNETT , R ONALD . )1992). Vinculación de la enseñanza y la investigación: una investigación crítica. Revista de Educación Superior 63: 619–636

Acreditación de las instituciones de educación superior



¿Por qué es importante que los programas e Instituciones de Educación Superior -IES- estén acreditados?

Es importante que los programas e IES estén acreditados porque esto certifica que cumplen con los más altos requisitos de calidad y que realizan sus propósitos y objetivos. “Es un testimonio que da el Estado sobre la calidad de un programa o institución con base en un proceso previo de evaluación en el cual intervienen la institución, las comunidades académicas y el Consejo Nacional de Acreditación”1. Otros elementos importantes de la acreditación tienen que ver principalmente con la capacidad de la IES de manejar y distribuir bien sus recursos, garantizar una buena gestión administrativa en pro de la calidad académica e investigativa de los programas que ofrece. El objetivo de la acreditación es garantizar que las instituciones de educación superior cumplan con niveles aceptables de calidad, creando una cultura de mejora continua de la calidad académica, tanto en las Escuelas Normales Superiores, en sus programas de formación de maestros y Universidades, estimulando de esta manera el aumento de los estándares de calidad académicos e investigativos. En el país aún se perciben algunas ideas acerca de la calidad del egresado según la universidad de la que proviene, en ese sentido, la acreditación de calidad de los programas académicos y de las universidades se convierten en referente de tranquilidad para muchas empresas y particulares.

¿Debe ser opcional u obligatoria la acreditación de los programas e Instituciones?

Particularmente considero que debe ser obligatoria la acreditación para todas las instituciones de educación superior, esto supone retos de calidad para las mismas, y ofrece un panorama más transparente de la gestión que realizan, tanto académica, como administrativa. El reconocimiento público de la acreditación también certifica que los planes de formación que ofrecen las instituciones de educación superior son acordes con los programas académicos y están actualizados, que el personal encargado de la formación es idóneo y que elementos como la investigación y la reflexión permanente acerca de esta, hacen de la IES un espacio que garantiza la actualización permanente de sus estudiantes.

Por: Boris Vargas Torres, Mg. en Educación.

Cambios en la misión de la universidad en un contexto de cambio tecnológico, crisis de la democracia y globalización de la economía.



Antes de entrar en el análisis de la tesis, quisiera agregar que estoy, particularmente, de acuerdo con Mockus en que la expresión “misión” es inconveniente para el estudio de las funciones de la universidad en el contexto social, dicho esto, se puede decir que la universidad, en palabras de Mockus, tiene una doble misión, una que depende de agentes externos, (estado) que la condicionan o limitan de alguna manera en su función principal de formación y otra misión que está asociada a la autonomía universitaria y que está centrada más a las funciones propias de la universidad que son la formación y la producción. En este sentido se abren muchos debates sobre la importancia de los saberes que se producen al interior de las universidades y de cómo estos aportan a la construcción de democracia, de saber, de productividad y de competitividad. 

La universidad sigue siendo ese espacio donde se generan los desarrollos de los pueblos, donde se gestan las grandes investigaciones que impactarán después en la sociedad, sin embargo, esto no sucede en un ambiente lleno de autonomía para avanzar en sus propios intereses o en el desarrollo de sus proyectos. El estado restringe y controla los avances que se puedan hacer dentro de las universidades, ya sea por intereses particulares, políticos, culturales… o al decir de Mockus, “el Estado y la economía deben ejercer presiones sobre la universidad pero no pueden decidir la orientación global de la vida universitaria. Tampoco voy a sostener la idea extrema opuesta, que sería la de defender la universidad como una isla de saber puramente desinteresado donde un sector social completamente ocioso se dedica a elucubraciones o a construcciones puramente gratuitas”1 no hay dudas que las universidades están en medio de una crisis y un debate político, que en últimas, termina decidiendo el camino que deben seguir, a través de normas o decretos transitorios, el estado encuentra la manera de regular el trabajo universitario, los cambios constantes en la inversión, la limitación en la contratación o en su defecto, el clientelismo político siguen haciendo “bien” su tarea dentro de estos espacios, que deberían estar dedicados a la productividad, tanto de saber, como de nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de los pueblos. 

La universidad debe ganarse los beneficios de poder seguir generando conocimiento y producciones, por lo menos, esa es una de las tesis que plantea Mockus en su discurso cuando habla que la universidad ha logrado abrirse campo gracias a la calidad de lo que ofrece, aunque es un terreno delicado y ambiguo evaluar la calidad de las universidades por ese indicador, calidad en términos de qué? De sus egresados? De sus aportes a la ciencia y al saber? De su participación en las funciones del estado? No podría saberse o establecer con exactitud unos índices de calidad que sean universales para todas las universidades, sobre todo porque no se hace la distinción entre las que son de carácter público o privado, o de aquellas que hayan establecido unos convenios con otras instituciones que les garanticen espacios de participación o experimentación. 

Dado que la universidad es, entre otras definiciones, un entorno donde se produce y consume nuevo conocimiento, se deduce que la libertad de participar en la investigación es esencial para el propósito de la educación, para la misión de las universidades y para los deberes profesionales de aquellas personas involucradas en los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación. “Sin libertad académica, el pensamiento crítico no se puede cultivar, y sin el pensamiento crítico, el aprendizaje superior no se puede cultivar. Por lo tanto, dada su centralidad para el aprendizaje superior, no sorprende que la libertad académica haya sido una parte integral de la educación superior desde su inicio”2

La universidad cumple una función social, abierta, pluralista y multicultural, garante del acceso a todas las poblaciones de un país, contribuyendo de esta manera al desarrollo social del mismo. En la democracia, la “mayor contribución en este campo corresponde posiblemente al desarrollo de la posibilidad (y de la capacidad) de llegar a acuerdos sobre bases racionales.”3 La tradición académica garantiza que la acción política sea más eficaz, teniendo como base que las diferencias o discusiones se llevan, todas, dentro de un espacio dialógico y de estrategicidad que posibilite el reconocimiento de las reglas y los límites que pueden ser utilizados dentro de aquellas acciones. La multiculturalidad es otro elemento esencial en el aporte de la universidad hacía la democracia, esa presencia de perspectivas diversas favorece el crecimiento y el desarrollo de los territorios, la lectura de otras realidades que necesitan; o ser transformadas o mejoradas, con los aportes de nuevos conocimientos, la conservación de una tradición o el reconocimiento de la propia cultura dentro de un estudio histórico o filosófico que motive a los pueblos a aferrarse a sus costumbres, desde otras miradas. La fuerza de los argumentos son los que dan sentido a la confrontación en la academia, esta fuerza, sin duda, establece unas condiciones a los estudiantes para dirimir cualquier diferencia que se presente, en los estados democráticos, esta debería, también, ser una característica para resolver los conflictos y para proponer nuevas leyes. Tal como se lee en el documento, en Grecia, cuando se asistía al ágora, los ciudadanos participaban con un sentido de descentramiento; es decir, dejaban de lado sus intereses particulares para entrar en una defensa de propuestas que favorecieran a toda una comunidad. Todos estos ejemplos son claros en la función de la universidad con respecto a la democracia, el diálogo, la participación, los argumentos y las diferencias culturales y sociales, suponen unos escenarios interesantes para el desarrollo social. 

En el análisis particular del cambio de la misión de la universidad en un contexto de cambio tecnológico, no hay duda de que las tecnologías de la información, las redes y la avalancha de datos digitales, están cambiando la forma en que se puede enseñar, aprender e investigar. Me sorprende la frecuencia con la que se habla sobre lo que estos desarrollos tecnológicos van a provocar en la educación superior, en lugar de, cómo las universidades podrían elegir emplear las tecnologías para avanzar en sus misiones de formas previamente inimaginables. Y tomar estas decisiones a nivel de políticas significa una consideración de las posibilidades, alternativas y expectativas de la misión en el contexto de todas las fuerzas sociales, económicas, tecnológicas y éticas que forman el entorno de las funciones de la universidad. 

La universidad ha tenido que migrar hacia otros escenarios que le permiten “competir” en medio de la crisis económica que vive el mundo en general, hoy por hoy esas adaptaciones han garantizado la continuidad de los programas que lograron reinventarse y salirse de la educación presencial, sin perder su profundidad y su calidad, Mockus menciona que “las contribuciones de la universidad a la economía parecen depender más de su calidad que de su voluntad”; sin embargo, la calidad de la producción universitaria aún no logra medirse con instrumentos estandarizados que permitan decidir cuál es mejor que otras, se han hecho algunos acercamientos, pero no hay evidencias concluyentes que lo determinen. Algunas tienen fortalezas en la academia, otras en la investigación, otras en la producción, etc. Esas especificidades son las que las hacen competitivas, productivas y sostenibles en el “mercado” académico y permiten ser un motor de apoyo a la economía de los países y territorios donde hacen presencia, ya sea en la formación o en la generación de empleos por cuenta de la productividad.

Por: Boris Vargas Torres, Mg. en Educación.

1 Pensar la universidad. Antanas Mockus Sivickas (2012)

2 La libertad académica es esencial para la democracia. Patrick Blessinger y Hans de Wit. (2018)

3 Pensar la universidad. Antanas Mockus Sivickas (2012)